
Una vez terminada la carrera y dentro de uno de los vagones del metro en la estación de Lago, apareció un carrerista de unos cincuenta y tantos años que nos pregunta que en cuanto tiempo habíamos terminado la carrera.
- En algo más de cuarenta y siete minutos - le contesto.
- Bueno, ya vais bien servidos ya.
Eso creo yo, que ya vamos bien servidos.
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Nos presentamos Óscar y yo en una mañana fresca y al principio con nubes. El arco de salida se encontraba junto al lago y un poco más allá había algo parecido a un camión discoteca, también estaban los mostradores del ropero. Todo muy apañado. Por megafonía anunciaban que al final de la carrera se iba a realizar la primera cata en España de vino sin alcohol.
Unos mil quinientos corredores tomamos la salida a las once de la mañana. Los runners nos colocamos de la mitad hacia delante. Se sabe que a estas alturas del año tenemos una única marcha (la primera) que puede ser reducida a la mitad en caso de apuro. Salimos en primera con la intención de aguantar todo el trayecto sin cambiar. Al principio los estrechos caminos originan algún embudo que dificulta la marcha. Durante los dos kilómetros iniciales se hace un recorrido circular. En el kilómetro tres un osado biciclista intentó cruzar la carretera sorteando corredores. Acabó en el suelo teniendo que escuchar improperios variados. Después salimos fuera del parque a la altura de la Avenida de Portugal haciendo una ruta de ida y vuelta junto al río por el carril bici. Los últimos tres kilómetros son prácticamente una repetición de los tres iniciales. A lo largo del recorrido hay algunas curvas muy cerradas que en la Casa de Campo son recortadas masivamente pisando sobre montones de hojas secas sin que a nadie le importe mucho el recorte la verdad. En el kilómetro ocho tuve que meter la marcha reductora durante un kilómetro porque me estaba quedando sin gas. Entramos con fuerza y dispuestos participar en la cata del morapio sin alcohol.
Es una carrera que no está masificada, sin fuertes cuestas, junto al río y dentro del parque. Es una carrera amable y que merece ser repetidas en años sucesivos.
Los de un bar cerca de casa se enteraron de nuestra afición a la cafeína y nos lo hicieron saber como puede verse en la foto. Es un estimulante permitido por las federaciones, ahora que continuamos en tiempos de anabolización y sustancias variadas.
Ahh!! Y desear suerte a todos los maratonianos que se presenten hoy en Castellón. Suerte y al toro.
Jaal