
La noticia aquí.
La foto es de Que
Jaal

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La foto es de Que
Jaal

He terminado las primeras ocho semanas de las catorce previstas de preparación para la maratona de Zaragoza y de momento estoy manteniendo el plan previsto. Un día de gimnasio, otro de series sin pasarme, otro de rodaje con cuestas y un día de kilometrada y la impresión es que me falta algo más de rodaje, motivo por el cual a partir de esta semana, voy a cambiar gimnasio por carrera. Mi límite son cuatro días de deporte, como mucho, porque aunque sea difícil de entender hay vida más allá del carrerismo.

Como veis en la lista de carreras, durante los próximos dos meses, los runners nos hemos o estamos a punto de apuntarnos a siete carreras. Pensareis que nos hemos vuelto locos. No, ya estábamos de antes. Lo cierto es que de las siete, Oscar va a correr cuatro y yo el resto. No vamos a coincidir en ninguna. El motivo de esta separación carreril no es una desavenencia coyuntural por incompatibilidad de caracteres o que uno eche la zancada más larga que otra, no. Lo que sucede es que durante esta primera parte de la temporada Óscar a decidido repetir la experiencia del año pasado con las carreras de diez mil que son muchas y de mucho fuste y a mí me ha dado fuerte con el maratón y voy a tiradas más largas.
La suerte de esto es que a partir del Domingo Óscar va a comentar las carreras en las que participe con ese humor corrosivo que le caracteriza. Me ha dicho que se ha comprado un cuaderno y un boli y que no va a dejar títere con cabeza u observancia reseñable sin apunte y que ya está pensando plasmar algunas barbaridades a vuela pluma. Esto tiene toda la pinta de ser una costumbre como el suplemento dominical.
Iremos comentando las aventuras una a una y por su orden.
Jaal
Se acerca Noviembre y sigo sin tener el carnet del corredor.
El pasado Domingo nos dieron en Valladolid un panfleto invitando a la parroquia para que lo adquiera.
Las ventajas son:
Todo por 9€ Anuales.
Pero yo creo que los que han escrito el folleto se les ha olvidado poner lo relacionado con.
Si yo fuera la federación no pagaba este panfleto a la imprenta mientras no lo escriban bien. Por chapuceros.
Jaal
Como podéis ver no he quedado entre los tres primeros porque estos muchachos han llegado antes que yo, pero he estado cerca, de hecho he llegado en la misma hora.
He salido del hotel a las ocho y media a dar una vuelta por la ciudad. Buena temperatura, unos doce grados, más o menos. Lo primero que me he encontrado han sido unos botelloneros que estaban celebrando algo junto a la catedral, yo soy de su opinión, siempre hay algo que celebrar.
He ido a la salida de la carrera situada en la calle Miguel Iscar a enterarme donde estaba el guardarropa y a ver la disposición de las cosas. Allí estaba el ejército poniendo tiendas de campaña que servirían precisamente de ropero o de improvisado centro de masajes y estaban los cooperantes con la publicidad, las vallas y los cronómetros. Cada uno a lo suyo. Bien. Llegué a
A las nueve y media dejo el chándal en el guardarropa y me dispongo a calentar. La organización es extraordinaria. Lo tienen tan planificado que prácticamente no te das cuenta que hay alguien detrás moviendo el cotarro, no se dejan oir. Ni una música, ni sirena, ni una palabra más alta que otra. Silbato de llamada a los corredores y un disparo que indica el comienzo de la carrera.
Salgo, como siempre, de los últimos. Pasado un kilómetro me encuentro regular. Otra vez la dichosa pesadez de patas. Llevo un trote cochinero, pero muy cochinero. En el kilómetro tres nos dan la primera botella de agua. Traguito y en ese momento mi cuerpo se acuerda de los dos cafés. “ Hay madre que aún me tengo que echar unas risas antes de llegar al kilómetro cinco”. No pensar, no pensar. Y parece que se pasa. Los primeros cinco kilómetros los hago en poco más de
No lo he dicho pero el recorrido es totalmente llano tal como me habían comentado los colegas blogueros Ra y Fer Panamá. Hay unas pocas bajaditas con sus subidas, pero nada comparado con lo que se ve por Madrid. Hay un tramo de unos doscientos metros con el firme adoquinado y el paso de un puente es de rejilla, lo que hace salir durante unos momentos de la monotonía carreril y obliga a mantener la atención.
Lo cierto es que iba a más, siendo que las piernas se movían con más ligereza, hasta con cierta soltura. Fui así desde el kilómetro 12 hasta casi el 20, momento en el que tenía pensado dejarme llevar, pero cual fue mi sorpresa cuando veo a “la liebre de la hora y cincuenta”, corriendo como un poseso unos cien metros más adelante. Nunca he terminado una media en menos de 1h y
Llegué a la meta, en 1h
Ah!! y en la bolsa del corredor te ponen unas alubias blancas arriñonadas, para que termines de ir como un cohete.
Jaal