A partir de mañana y con hora y media de carrerilla por delante comienzo la preparación del maratón de San Sebastián. Otra gran aventura porque esta es la primera ocasión de las tres anteriores en las que a priori no tengo la seguridad de que me pueda presentar y no solo por motivos físicos. Esta incertidumbre le da al tema un nuevo aliciente como el de la llamada del vacío o de lo salvaje.
La primera piedra de toque será dentro de dos semanas en Soria en una media maratón renovada y no precisamente fácil. Si logro superar ese obstáculo y los entrenamientos correspondientes, espero presentarme a la media de Cantalejo o la de Alcázar de San Juan a primeros de Octubre. De momentos voy a intentar aguantar mañana los noventa minutos a trote cochinero con cuestas en el parque de la Fuente del Berro, con la presencia de mucho público en general. Como soy persona algo adusta prefiero ir a las horas de menos presencia de personal pero no siempre dispongo de esas horas por lo que a veces hay que lanzarse al camino y sortear todo lo sorteable y eso a veces implica un entrenamiento adicional de reflejos que cualquier día de estos lo voy a emplear para jugar al ping-pong.
