
En esto que junto a los aparatos tradicionales del gimnasio o gym, la primera vez que leí la expresión gym terminado en m y con i griega, fue al colega blogero Korrecaminos aquí y despues no he parado de leerla ni de escucharla. Que me pierdo, decía que junto a los aparatos tradicionales del gimnasio, pesas, máquinas de todo tipo, y en la misma sala, se encontraban algo parecido a bicicletas estáticas ordenadas en una cuadrícula de cinco por seis ejemplares, en total treinta y frente a ellas sobre una tarima se encontraba otra más, con dos altavoces a cada lado. En su día pregunté a la monitora. ¿Y esto para que es?. Es para el spinning. Ah. Y nunca más me volvieron a preocupar las cuasi-bicicletas. Uno de los días que me encontraba en una máquina para el fortalecimiento de lumbares, comenzó a entrar una tropa que se fue sentando por orden en las cuasi-bicicletas. Al poco rato llegó la monitora que se subio a la tarima y pensé, esta se pone a cantar. Los pupilos ajustaban sillines o alturas, mientras la monitora decía que si se le oía con uno de esos micrófonos pegados en boca e inalámbricos y, sorpresa, también ajustó el volumen de las músicas que llevaba en cd. Yo a esas alturas ya había dejado de fortalecer lumbares y me había concentrado en ver el show. A la de tres comenzó a sonar aquelló a ritmo bakala acompañados con gritos de la monitora de "Y ahora ritmo" o esa de "A toda caña". Intenté concentrarme en hacer alguna otra cosa, pero era imposible porque la inercia me llevaba a pedirle un cubata a la monitora y a mover los pies como un loco, cosa que no hice por respeto a la parroquia y con las mismas, cogí mi toalla de playa y me fui a casa.
Jaal
