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miércoles, 1 de septiembre de 2010

Spinning

En esto que junto a los aparatos tradicionales del gimnasio o gym, la primera vez que leí la expresión gym terminado en m y con i griega, fue al colega blogero Korrecaminos aquí y despues no he parado de leerla ni de escucharla. Que me pierdo, decía que junto a los aparatos tradicionales del gimnasio, pesas, máquinas de todo tipo, y en la misma sala, se encontraban algo parecido a bicicletas estáticas ordenadas en una cuadrícula de cinco por seis ejemplares, en total treinta y frente a ellas sobre una tarima se encontraba otra más, con dos altavoces a cada lado. En su día pregunté a la monitora. ¿Y esto para que es?. Es para el spinning. Ah. Y nunca más me volvieron a preocupar las cuasi-bicicletas. Uno de los días que me encontraba en una máquina para el fortalecimiento de lumbares, comenzó a entrar una tropa que se fue sentando por orden en las cuasi-bicicletas. Al poco rato llegó la monitora que se subio a la tarima y pensé, esta se pone a cantar. Los pupilos ajustaban sillines o alturas, mientras la monitora decía que si se le oía con uno de esos micrófonos pegados en boca e inalámbricos y, sorpresa, también ajustó el volumen de las músicas que llevaba en cd. Yo a esas alturas ya había dejado de fortalecer lumbares y me había concentrado en ver el show. A la de tres comenzó a sonar aquelló a ritmo bakala acompañados con gritos de la monitora de "Y ahora ritmo" o esa de "A toda caña". Intenté concentrarme en hacer alguna otra cosa, pero era imposible porque la inercia me llevaba a pedirle un cubata a la monitora y a mover los pies como un loco, cosa que no hice por respeto a la parroquia y con las mismas, cogí mi toalla de playa y me fui a casa.

Jaal

jueves, 17 de junio de 2010

Más perdido que, que….

(Más perdido que un runner de La Elipa en el gimnasio I)

Hemos tomado la decisión de mejorar. Sí. Así, sin más, porque nos da la gana. La intención no es ir más rápido si no hacer mejor las cosas, fortaleciendo los músculos que sea necesario fortalecer. Los de la espalda, abdominales y otros que nos vayamos enterando o que nos molesten. Los otros runners me han mandado a mí de avanzadilla a enterarme. Concretamente el runner Oscar dice que antes muerto que meterse a un .... Pero en lo que coincidimos es en lo de que hay que mejorar. Va y dice, “pues si se trata de mejorar métete tu y nos cuentas”. Cuando se lo sugerí a Natalia salió corriendo por patas mientras decía, “si, si que buena idea mejorar”.

Así que me fui por poderes al gimnasio. A la aventura. Era la primera vez que me metía a un gimnasio a hacer deporte. Las otras veces he ido a esperar a alguien a la salida. Pregunté a Paco, que es un experto en la materia, que demonios había que llevar y entre otras cosas me dijo que una toalla. Me presente al polideportivo municipal con una toalla de playa como si fuera a tomar el sol. Una pareja que estaban ejercitándose por allí me miraron de forma extraña pero no me importó. “Qué pasa si vengo a tomar el sol al gimnasio”. Solo había dos pero luego vinieron más.

Yo tengo el convencimiento de que los que somos de aldea, lo somos para siempre, sin ir más lejos La Elipa no deja de ser una aldea de Madrid. Lo que quería decir con esto de la aldea es que no dejan de sorprenderme determinadas cosas. Por ejemplo, entro a la sala de ejercicios y me encuentro con un montón de cacharros que parecen máquinas espaciales. Me refiero a las cintas de correr, bicicletas estáticas, esas cosas. Como no había monitor me subo a una cinta de correr para intentar comprender. Me quedé perplejo. A ver, una cinta para correr sirve para eso, te subes y adelante. Sí pero, cómo hacer que funcione. Llamo al monitor y me da instrucciones precisas, entendí su funcionamiento a la tercera. No está mal. Más velocidad, menos, más pendiente. Controlada la situación. La cinta lleva incorporada una televisión. Y para que quiero una televisión si ya hay una encendida en mitad de la sala poniendo vídeos musicales sin parar. A mi estas cosas me dispersan. Pongo la tele de la cinta. Sale Karmele. Joder. Quito la tele inmediatamente. A los dos minutos de estar correteando en cinta, empiezo a notar una ligera brisa que me da justo en la cara. Brisa marina, del Cantábrico. ¡ Pero de dónde sale esto! Que no quiero aires, coña ¡!

Pero lo más desconcertante estaba por llegar. Suelo escupir cuando corro. No para impresionar, si no porque me sienta bien. Cuando voy relajado, o sea casi siempre, procuro recrearme, hacer que dibuje una parábola lo mejor trazada posible y de una pieza, sin escupitinajos ni babas sueltas. A los ocho minutos de cinta el acto reflejo preparaba en boca la inminencia del lanzamiento, pero afortudamente caí en la cuenta. “Voy a poner bueno al que tengo al lado” Así que me lo tragué. Esto también es la primera vez que me sucede.

Acabé de correr en cinta y la monitora muy solícita me fue haciendo un circuito de otras máquina más comprensibles de ejercitar. Me va a llevar tiempo acostumbrarme a esto. Ya seguiré contando.