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viernes, 8 de julio de 2011

Normas para correr un encierro






Ahora que estamos en época de encierro sanferminero y como cada año por estas fechas es conveniente recordar a la comunidad carrerística que en caso de síndrome de abstinencia  por ausencia de pruebas a las que asistir o por carecer de fondo en esta época del año, en Pamplona se celebran ocho carreras de medio fondo que pueden ser del gusto de la afición. Aunque se debe advertir que hay algunas diferencias respecto a las populares al uso. Aquí van algunas:

La carrera comienza a las ocho de la mañana. Un poco pronto. Se especifica que no se puede correr borracho, aunque esa norma no siempre se cumple. Extraño ¿No?. Hay media hora, hasta las siete y media, para meterse en el espacio acotado de la prueba, pero cuidado, a partir de ese momento ya no se puede entrar ni salir. Pero “¿si quiero salir?”,  “ja!!!  no puedes salir”. “¿Si quiero ir al baño?” “No hay baño”.  Hay personal que aparece con periódico en mano. En muchos casos ni siquiera es prensa del día. ¿Para qué van?. Los periódicos están enrollados, como un papiro.

El traje carreril consiste en pantalón y camisa blanca con pañuelo al cuello. Sobre todo pañuelo. Se suelen ver zapatillas de correr aunque no es obligatorio. Por favor no usar pantalón corto ni camisetilla sin mangas porque podríais dar que hablar y ser expulsados.

Es cierto que la carrera, aquí llamada encierro, comienza de la misma forma que una carrera al uso, con lanzamiento de señal sonora o cohete, pero que nadie se asuste si posteriormente suena un segundo cohete, no es salida nula.  Además no hay punto de salida definido, cada uno puede salir desde donde le de la gana. Se cuenta de algún corredor que hace el recorrido completo, pero son muy minoría. Lo normal es correr doscientos o trescientos metros. Además no es necesario llegar a la meta que esta situada en plaza de toros. Se debe comenzar a correr en el  momento en que todo se mueva a gran velocidad. Es como el acercamiento de un ciclón. En el momento de máxima tensión se ven algunos mozos con fiera mirada portando unas varas más largas que el copón y con la que os pueden arrear sin contemplaciones. Les llaman pastores. Es peligroso ponerse en su trayectoria. El intervalo de tiempo es de cuarenta o cincuenta segundos pasado lo cual  todo vuelve a la normalidad. Es de ver para tan corta distancia rostros desencajados, cuerpos tirados por el suelo y pisados por otros carreristas. Hay aflojamiento de esfínteres. Para mí que son gente que no se prepara para esto del correr. Incapaces de ser sub 5’ el kilómetro. Es cosa sabida por esos lugares que no tiene sentido correr cuando todos están parados, ni pararse cuando todos están en movimiento.  Es más, te puedes ganar un palo en la cabeza en caso de contravenir la norma.

Desde que se oye el primer cohete hasta el cuarto y último no suelen pasar más de tres minutos. Después las calles se vuelven a llenar de gente, vamos a decir normal, y se abren los portales de las casas y las puertas de las tiendas. Incluso hay quien asegura haber visto animales con cuernos. Seguramente consecuencia de la muy abundante ingesta de alcohol.


miércoles, 6 de julio de 2011

Media Maratón de Burgo de Osma - 2011 - Previa

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Cuando hace dos años me presenté a la Media del Burgo no sabía muy bien dónde me estaba metiendo. Esto suele ocurrir cuando te presentas a los sitios por primera vez. Ingenuamente piensas que esto es como una reunión de amigos que van a pasar un rato agradable. En cierto modo es así. Pero cuando me presenté por primera vez y ví el percal que me rodeaba, la primera intención fue la de salir corriendo hacia cualquier sitio. Entre los carreristas se veían muchos con morfología  “purasangre”. No me encontré ninguno al estilo “a ver que pasa”, excepto yo. Un escritor inglés solía decir que cuando iba a una reunión, hacia un repaso de las caras de los asistentes e intentaba adivinar quien era el tonto del lugar. Si no era capaz de adivinarlo, se preocupaba, podría ser él. No suelo intentar ese tipo de averiguaciones pero en aquella ocasión me vi como uno de los principales candidatos al premio. Procuré no darle importancia y ya que me había desplazado decidí  probar suerte. La experiencia fue satisfactoria hasta el punto de que esta es la tercera vez que me presento. Desde entonces al presentarme a carreras no me fijo en nada. Por mi bien.


martes, 5 de julio de 2011

De boda




Ese fin de semana me lo he tomado en serio. El Viernes hice sesión suave de gimnasio y el Sábado por la mañana una hora y media con cuestas por el  parque. Para completar la preparación, el Sábado por la tarde nos fuimos de boda, lo que contrarrestó el entreno anterior.  Se podría escribir un tratado con el título  “El devastador efecto de las bodas sobre la preparación de la carrera de fondo”. El efecto del canapé y de la posterior cena y por supuesto la avidez del carrerista en la celebración hicieron del Domingo un día vamos a llamarlo, de reflexión.


Hoy Lunes volveré un poco al gimnasio y el Martes y Jueves carrerillas  de rodaje  para afrontar la media  del Sábado con el objetivo de terminar. Estoy llegando al final de esta parte de la temporada con  el cuerpo pidiendo descanso del correr, motivo por el que, como está previsto, pararé  tres semanas. Después del maratón, vinieron los vértigos y la ruptura del  ritmo de entrenamiento unido a tres carreras de diez mil al sol. Además las altas temperaturas me están afectando más que otros años.  Quedan cinco días.


domingo, 3 de julio de 2011

Citas desérticas

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“En el desierto descubrimos que formamos parte de la nada”
Paul Bowles

“Aquel que ha comprendido el desierto, tendrá que regresar a él”
Proverbio Beduino

“Todo lo nuevo viene del desierto”
Herodoto


viernes, 1 de julio de 2011

Desértica Extrema Belchite - 2011




Foto de la Organización Anuesport


Toda mi vida he asociado el nombre de Belchite a imágenes de  guerra y devastación. Al  pueblo destruido y que todavía permanece en ruinas y al pueblo nuevo que se construyó al lado, Belchite Nuevo. La primera impresión asociada a un nombre o a una persona es la que prevalece y resulta difícil cambiarla. A veces perdura durante toda la vida.

Hace unos meses me enteré de la carrera Extrema de Belchite. Se podían ahorrar el calificativo, cualquier cosa que venga de Belchite debe ser algo fuera de lo normal. Se celebra el fin de semana que viene y se espera que haga calor. Nada anormal tratándose de Julio. Hay varias formas de presentarse, carrera corta  el Viernes,  otras carreras el Sábado, también hay senderismo y por supuesto maratón el Domingo. Para el maratón el margen de error es de más/menos dos kilómetros y la distancia estimada por la organización según plano, todo el mundo lo debe suponer, es de cuarenta y cinco kilómetros. Sí, aquí  se estiran las carreras.

El recorrido es denominado por la organización como “estimulante”. En el camino hay arena  y sequedad  en cantidades industriales. También hay piedras, muchas piedras. Durante los primeros veinte kilómetros solo hay un puesto de avituallamiento lo que hace que la carrera sea considerada de semi-subsistencia. Se recomienda encarecidamente el uso de polainas porque las chinas se pueden meter en las zapatillas y convertir los pies en un dolor.

Todo esto no va a hacer cambiar la percepción que tengo de Belchite. Se mantiene la primera impresión. Esto no quiere decir que toda esta dureza no tenga un efecto hipnótico. La atracción del desierto que han sentido unos cuantos valientes y a los que desde aquí quiero desearles mucha suerte. De los que yo conozco Abuelo Runner y Raúl. Ánimo valientes !!!.



miércoles, 29 de junio de 2011

De los malos pensamientos





Mi forma de ser no tiende a ver el desorden ni el caos en la cosas. Suelo darme un margen de tiempo antes de tomar una decisión. Seguro que algo se puede aprender. Entrenando para resistir un maratón he aprendido a  llamar a algún tipo de pensamiento o imagen que me motive para continuar. Puede ser la familia, puede ser un estilo de correr, acordarme de ese entrenamiento en el que parece que las cuestas no tenían pendiente. Normalmente suelo funcionar así. No me desanimo con facilidad. Hay excepciones. A  partir del tercer kilómetro de la carrera de Leganés comenzó a fluir un torrente de pensamientos horripilantes. La sensación la conozco y suelo contraatacar. Sin embargo el Domingo pasado no me esperaba este desasosiego originado por el calor. Llegado un momento  me empezó a molestar todo, del calor seguí por la rodilla, después volvía al calor, sudor por los brazos, alguien que resopla, alguien que adelanta…. Procuré contrarrestarlo, era consciente que de seguir de así tendría  que parar. Era como escuchar un ruido atronador que te dice que tienes que parar. De alguna forma me iba observando y decidí no hacer caso de lo que el cerebro me iba diciendo, de lo que yo mismo me iba diciendo. Funcionaba  mal, aquello era una agonía.  El auxilio vino en mi ayuda al darme cuenta que no iba solo, que podía seguir el paso del colega Klass, que el hecho de seguirlo hacía que el camino fuera llevadero. A veces, quizás demasiadas, he pensado que esto de las carreras es una actividad solitaria. Frecuentemente me equivoco. Este también es un rasgo de mi carácter.


lunes, 27 de junio de 2011

Carrera de San Juan 2011 - Crónica




Puede parecer sorprendente pero estoy en condiciones de decir que el calor del verano se ha terminado para mí. Dudo mucho que vuelva a pasar tanto calor como hoy,  salvo que me meta en el horno de un paradero o me vaya a Belchite. No tengo previsto hacer ninguna de las dos cosas.

El planteamiento inicial debía ser conservador. Había quedado con Klass y Martina una hora antes de la salida para definir el planteamiento de la carrera. Sabíamos que la temperatura de hoy en Madrid llegaría a los cuarenta grados. Sabía que la temperatura  a las ocho y media era de veintisiete. Corría una ligera brisa.

La salida se daba a la sombra de la avenida Europa y antes de avanzar doscientos metros ya estábamos expuestos al  calorón. Había cumplido los preceptos de toda carrera al sol, hidratación, más hidratación, calentamiento aunque esto ya lo traía de casa y bastante paciencia. Empecé a sentir mucho calor en el tercer kilómetro. En el cuarto se hizo insoportable. Klass decía que íbamos demasiado deprisa. Llevaba razón.  El asfalto tampoco ayudaba demasiado, decía José Carlos o Sergi de la Casa Extremadura que “ese asfalto recién echado calentaba como si fuera una sartén”. No me percaté del asfalto, sentía cómo el sol recalentaba los brazos, la nuca y  no había refresco posible. Todavía faltaban seis kilómetros y la cuesta a punto de subir. Klass me dijo que iba fundido. No pude contestarle. Subimos y hubiera sido la primera vez que me hubiera parado a tan corta distancia . Seguí la estela de Klass como pude. Un poco más allá nos esperaba el avituallamiento. Los kilómetros se me hacían eternos, como si tuvieran  tres mil  metros o más. Durante los primeros seis kilómetros no hubo sombras, solo carretera de circunvalación, carreristas y  sol. Cogí la botella del avituallamiento,  me eché la mitad por la nuca y los brazos. El resto me lo bebí  poco a poco, difícilmente. Carlos o Sergi también dijeron que “si hubieran dado esponjas nos las habríamos comido”.  Sí, nos las habríamos comido.






Los últimos tres kilómetros son por carril bici que transita por un parque con sombra. Pero la maquinaria estaba recalentada. Como almas en pena  seguíamos poniendo una pierna delante de la otra. Seguramente por el efecto reflejo, la cara del escaso público no manifestaba animación sino más bien compasión por los carreristas, sentir con ellos. Como ver  una procesión más que una prueba atlética. Seguí  a Klass que ya en la pista de atletismo aún tenía fuerzas para esprintar. Yo llegué y cual persona afectada por alguna desgracia no me acababa de creer todo el sufrimiento que había pasado en 49' 20''

Después comentamos la jugada con los atletas de la Casa Extremadura. Antes ya había departido con ellos, con el gran Lolo Chus que se estrenaba después de una lesión de cuatro meses, vaya día para reaparecer. Era de ver las sombras debajo de los árboles atestadas de corredores. Unos metros más allá se abría la luminosidad veraniega y desmesurada.

Debo dar las gracias a todos a Martina, al hermano de Klass, a su señora a los fieras de la Casa Extremadura y  por supuesto a Klass al que se le puede ver con un carrerista que debutaba hoy. Después de todo este sofoco no hay nada que no pueda aliviar la sonrisa de un niño y eso forma parte de la magia del vivir, que es más que correr.