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lunes, 13 de junio de 2011

Carrera Urbana Carabanchel 2011 - Crónica y Clasificaciones





Está escrito en el “Gatopardo” y la sentencia se atiene al Gatopardismo, “cambiar todo para que nada cambie”. Cambia completamente la organización de esta carrera de Carabanchel; pasa de  AD. Corebo a AD. Maratón  y todo sigue igual. Y esto debe ser entendido como un elogio. Igual de bien. Carrera de barrio donde las haya para los que les guste este tipo de carreras. Queda claro que son de mis predilectas. Dureza, poco ruido, no muchos corredores,  sin animación, pero con una organización de lujo, donde las cosas están donde tienen que estar. Ideal para preparar carreras desérticas y otras donde sea necesario un cierto silencio.

Me presenté a la Caurca con Carlos que vino con Gema para animar y para prestar apoyo logístico a los runners. Gema es de esas personas a las que les gusta el ambiente carrerístico como otras personas se deleitan entrando a una galería de arte. Esta claro que esto engancha.

Carrerísticamente hablando la jornada se atuvo al guión previsto. No me dejé sorprender ni por la cuesta de kilómetro seis ni por la larga llegada. Carlos se atrevió con un ritmo más vivo y algo más constante y bien en general. Que no estamos en edad de andar haciendo experimentos. Acabé en  49' 18''.








Y después llegó la bolsa del corredor donde se pudo demostrar fehacientemente que las navidades cada vez llegan antes. Aquí tenemos el caldo de carne navideño que nos espera la próxima cena de Nochebuena y con la que hemos sido obsequiados los finisher de la carrera. Me gustaría describiros el sabor pero me faltan líneas en el Internet. Y no creáis que la navidad llega solamente a la bolsa del corredor. En Carabanchel ya son navidades. La fotografía que está debajo del caldo la he tomado esta mañana. en la avenida de Oporto. El tradicional papa Noel de estas señaladas fechas escalando por la ventana.

Os deseo feliz Navidad y próspero año nuevo.

Clasificación,  aquí puede que salga algo.

domingo, 12 de junio de 2011

UltraGacelas






Como en la época en la que me interesaban los deportes que se practicaban a horas intempestivas al otro lado del Atlántico para saber como había terminado tal combate de boxeo o cual partido de baloncesto, con esa misma inquietud me he despertado hoy para saber qué habría ocurrido con el grupo de Gacelas que se presentaban a recorrer los 100 kms de Madrid. Me he levantado, he encendido el ordenador y he conectado con esos ultramaratonianos para enterarme de que, como era de esperar, habían llegado a la meta a las cinco de la mañana. A esta hora no hay detalles pero es fácilmente comprensible que están bien y en perfecto estado de revista y no se yo si con ganas de presentarse a alguna de las carreras previstas para hoy a las 9h.

A una  hora en que los garitos cierran, en las que solo hay personal de urgencias y en la que parece que nada sucede, unos señores acaban de terminar sus primeros 100kms del tirón.

Enhorabuena Gacelas !!!!

Y yo me voy que tengo carrera dentro de un rato.


viernes, 10 de junio de 2011

Carrera Urbana Carabanchel 2011





Este Domingo toca  carrera en Carabanchel. Será mi cuarta participación consecutiva en una prueba que me gusta porque tiene cuestas, por el precio de la inscripción 7€, porque se debe entender que es una carrera técnica. Quiero decir que como los primeros kilómetros se tomen con demasiado interés, es posible acabar retratado en la cuesta de la calle Sequoya en el kilómetro seis. También me gusta porque es una carrera de barrio, porque no hay público por las calles, porque no hay que ir a ningún  centro comercial a recoger el dorsal  y porque tiene un final que… La meta está en una recta ligeramente cuesta abajo y se puede ver desde un kilómetro de distancia o más. Pocas veces he tenido la sensación de que el tiempo se parara como ocurrió hace dos años. Giré la última curva a  la izquierda y a lo lejos se veían los arcos hinchables. Me animé a aligerar el ritmo. Un rato más tarde, volví a levantar la cabeza y los arcos parece que estuvieran  exactamente a la misma distancia que antes. Ilusión espacio-temporal que me dejó para el arrastre y pidiendo el tiempo perdido. Y que aligerara el ritmo su abuela.


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miércoles, 8 de junio de 2011

Pushkin






Ayer salí a hacer la carrerilla correspondiente al Martes y decidí hacer una hora de carrera sin prisas pero con alguna cuesta por el parque de la Fuente del Berro. Desconozco la distancia que recorrí. Uno de los observadores habituales que me encuentro todos los días es este que veis en la foto. Es un colega ruso que atiende por el apellido de Pushkin y  es escritor ruso aunque hace tiempo que no ejerce. Se puede apreciar ese aire lánguido y meditabundo  y esa pose forzada como de fotografía a blanco y negro o  como de estatua. Lo que sus ojos de bronce ven habitualmente son niños que se suben a los columpios que tiene en frente y los paseantes y carreristas que deambulamos por el camino de más allá. También algún vagabundo. Lo saludo todas las tardes, “Buenas tardes don Alexander” o “buenos días” depende. Me suele preguntar, pero sin demasiado interés “¿que toca hoy?, ¿algunas series?”. Para mi que en el siglo XIX no se estilaba mucho eso de correr por correr. Debía existir una verdadera razón para hacerlo.

Ayer me lo encontré de la guisa que aparece arriba, con claveles y una cesta con flores en la base. “Es que ayer fue mi cumpleaños, me han caído doscientas doce castañas.” “Pues se conserva usted bien don Alexander”. Y me regaló un clavel para dárselo a la jefa. 

Estos poetas es lo que tiene, que son muy considerados.


lunes, 6 de junio de 2011

Entreno extremo en cuestas - Chilkoot Pass






No soy un ávido lector de asuntos atléticos o deportivos. Hace más de un año leí un libro titulado “Entrenamiento de maratón para principiantes”  escrito por tres autores que tenían un método para terminar la carrera  y unos meses más tarde cayó el famoso libro de Murakami. Con la lectura de blog carreriles tan ilustres como los que están a la izquierda tengo cubierta la  información que necesito, que desde luego no debe ser ni prolija ni exhaustiva. No obstante sí tiendo a asociar otras lecturas al mundo carrerístico por comparación o como es el caso por supervivencia.


Cuando el 2 de Julio de 1897 el Excelsior llegó al puerto de San Francisco llevando consigo 68 mineros que habían encontrado oro en las riberas del rio Klondike, tributario del Yukon en el norte de Canadá, comenzó una de esas etapas delirantes de la historia de la estupidez, pero también de la aventura total. La información corrió como la pólvora por todo Norteamérica en lo que se hizo famosa como la fiebre del oro o también la carrera del oro (Gold rush). Recordad esas películas del oeste donde aparecen los buscadores ciegos de codicia y de furia. Para muchos de los emigrantes perdidos en el nuevo mundo fue una oportunidad salir con lo puesto y lanzarse a la gran aventura. Hay que pensar que el viaje solía empezar en California y terminaba en el Norte de Canadá, que es mucho Norte, mezclando viaje en barco y gran caminata cargado con todo tipo de enseres por caminos inexplorados y llenos de peligros y de frío. Más adelante no se debía  tomar a la ligera la correspondiente navegación en barcaza por el Yukon hasta Dawson City.







De toda la ruta uno de los tramos  más concurridos y difíciles por el efecto embudo,  era el paso del Chilkoot, montaña que está a mil metros sobre el nivel del mar y cuya senda comienza en la ciudad de Dyea (Alaska). El recorrido no era  muy largo, unos 27 kms y el desnivel nada del otro mundo, el kilómetro de subida. Sucede que en la cima de la montaña se encuentra la frontera con Canadá y a los canadienses no les hacía ninguna gracia que el personal se metiera en esas tierras a la buena de dios y  exigían, para cruzar al otro lado, llevar víveres que garantizaran la supervivencia durante un año. Todo el contenido estaba reglamentado y revisado por la policía montada e incluía alimentos, ropa y mínima equipación, pero nada de armas. El inconveniente es que los primeros años no había caminos ni animales de carga que lo transportaran. Además el peso que debían transportar era superior a los 120 kilos por persona. Llenos de ilusiones y codicia. El recorrido había que hacerlo varias veces hasta poder transportar toda la carga. Si se lograba pasar, comenzaba una cuesta abajo y más de 1000 kilómetros hasta llegar al destino supuestamente civilizado, Dawson City y aproximadamente un mes para poder hacerlo.





El apogeo de la temporada llegaba  al comienzo de la primavera, pero el primer año, 1897 y el siguiente,  se aventuraron en el mes de Septiembre para intentar llegar al rio Klondike antes de que  el invierno se echara encima. Era la lucha del hombre contra las estaciones. Las fotografías son de estas primeras expediciones donde cada buscador  se jugaba la vida por el frío, por el peso, por las avalanchas, por su propia mala salud. Era literalmente una carrera por la vida. Supongo que los que hacéis carreras de montaña veréis reflejados vuestros orígenes en esa gente cuya única motivación era hacerse ricos. Jack London hizo esta ruta y sobrevivió pero no tuvo suerte. Sus experiencias se pueden leer en el libro de relatos “Aventuras del Gran Norte”

Entre 1897 y 1899 más de cien mil personas intentaron llegar al Klondike y solo un tercio llego a su destino. De ellas se estima que alrededor de cuatro mil encontraron algo de oro pero muy pocas se enriquecieron. Algunos lo perdieron por su mala cabeza y volvieron a intentarlo. Otras acabaron hasta el gorro.

Más información en “El  río de la luz” de Javier Reverte. 




sábado, 4 de junio de 2011

Simoncelli




Ha hablado:
"Tengo que pensar más"

Ni me gustan las carreras de motos ni de coches, pero me ha hecho mucha gracia el titular de la noticia y la cara del personaje del que desconocía su existencia. Parece que se está haciendo famoso por sus maniobras temerarias al estilo Ayrton Senna pero en motos. Dicen que su especialidad es mandar a la enfermería a más de un colega. Cuidado si os encontráis con él en alguna carrera popular, cosa improbable, no os suelte una patada que, que ...


viernes, 3 de junio de 2011

Próximas aventuras ...

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...Si el cuerpo lo permite, claro.


El caso es que tenía un plan para estos meses. Me había propuesto correr una serie de medias maratones por  provincias aledañas a Madrid. El mes de Mayo pensaba haber ido a Ávila, el mes siguiente a Burgos, en Julio al Burgo de Osma y en Septiembre la media de Soria que cambia de horario. Una especie de gira por las ciudades del románico con encontronazo de la zapatilla sobre la piedra. Las cuatro medias tienen una serie de cosas en común. Pocos carreristas, poca o ninguna animación, y todas ellas tienen dificultades. Unas por su orografía, otra  por el calor y la otra, la de Soria  por todo seguramente.  Todo esto para que no haya duda sobre la posibilidad de mejorar marca en caso de que exista tal inquietud. No hay posibilidad de mejora.

Por otra parte no deja de haber un gran contraste entre las carreras multitudinarias y ultra patrocinadas, dicho sea sin ánimo de ofender, y estas otras donde el anunciante es el carnicero o tabernero y la puerta de llegada o salida se transforma de mega globo hinchado con aire a presión, a  pancarta sujeta a balcón y rama de árbol.

Son carreras de alrededor de 500 participantes y donde el tiempo del corredor intermedio suele oscilar entre 1h35’ – 1h40’’. Hay mucho nivel. Es cosa sabida que el número de carreristas es inversamente proporcional a la velocidad promedio que se alcanza. A menos carreristas, más velocidad. Esto quiere decir que dado mi nivel, da igual que sea bueno o regular,  voy a estar durante toda la carrera en el furgón de cola sin discusión y desde esa posición y desde esa soledad compruebo todo lo que me queda por mejorar.

Total que, si me encuentro presentable estaré en el Burgo de Osma con Jan, que cada vez va más deprisa,  el 9 de Julio a las 19:30.