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viernes, 10 de junio de 2011

Carrera Urbana Carabanchel 2011





Este Domingo toca  carrera en Carabanchel. Será mi cuarta participación consecutiva en una prueba que me gusta porque tiene cuestas, por el precio de la inscripción 7€, porque se debe entender que es una carrera técnica. Quiero decir que como los primeros kilómetros se tomen con demasiado interés, es posible acabar retratado en la cuesta de la calle Sequoya en el kilómetro seis. También me gusta porque es una carrera de barrio, porque no hay público por las calles, porque no hay que ir a ningún  centro comercial a recoger el dorsal  y porque tiene un final que… La meta está en una recta ligeramente cuesta abajo y se puede ver desde un kilómetro de distancia o más. Pocas veces he tenido la sensación de que el tiempo se parara como ocurrió hace dos años. Giré la última curva a  la izquierda y a lo lejos se veían los arcos hinchables. Me animé a aligerar el ritmo. Un rato más tarde, volví a levantar la cabeza y los arcos parece que estuvieran  exactamente a la misma distancia que antes. Ilusión espacio-temporal que me dejó para el arrastre y pidiendo el tiempo perdido. Y que aligerara el ritmo su abuela.


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miércoles, 8 de junio de 2011

Pushkin






Ayer salí a hacer la carrerilla correspondiente al Martes y decidí hacer una hora de carrera sin prisas pero con alguna cuesta por el parque de la Fuente del Berro. Desconozco la distancia que recorrí. Uno de los observadores habituales que me encuentro todos los días es este que veis en la foto. Es un colega ruso que atiende por el apellido de Pushkin y  es escritor ruso aunque hace tiempo que no ejerce. Se puede apreciar ese aire lánguido y meditabundo  y esa pose forzada como de fotografía a blanco y negro o  como de estatua. Lo que sus ojos de bronce ven habitualmente son niños que se suben a los columpios que tiene en frente y los paseantes y carreristas que deambulamos por el camino de más allá. También algún vagabundo. Lo saludo todas las tardes, “Buenas tardes don Alexander” o “buenos días” depende. Me suele preguntar, pero sin demasiado interés “¿que toca hoy?, ¿algunas series?”. Para mi que en el siglo XIX no se estilaba mucho eso de correr por correr. Debía existir una verdadera razón para hacerlo.

Ayer me lo encontré de la guisa que aparece arriba, con claveles y una cesta con flores en la base. “Es que ayer fue mi cumpleaños, me han caído doscientas doce castañas.” “Pues se conserva usted bien don Alexander”. Y me regaló un clavel para dárselo a la jefa. 

Estos poetas es lo que tiene, que son muy considerados.


lunes, 6 de junio de 2011

Entreno extremo en cuestas - Chilkoot Pass






No soy un ávido lector de asuntos atléticos o deportivos. Hace más de un año leí un libro titulado “Entrenamiento de maratón para principiantes”  escrito por tres autores que tenían un método para terminar la carrera  y unos meses más tarde cayó el famoso libro de Murakami. Con la lectura de blog carreriles tan ilustres como los que están a la izquierda tengo cubierta la  información que necesito, que desde luego no debe ser ni prolija ni exhaustiva. No obstante sí tiendo a asociar otras lecturas al mundo carrerístico por comparación o como es el caso por supervivencia.


Cuando el 2 de Julio de 1897 el Excelsior llegó al puerto de San Francisco llevando consigo 68 mineros que habían encontrado oro en las riberas del rio Klondike, tributario del Yukon en el norte de Canadá, comenzó una de esas etapas delirantes de la historia de la estupidez, pero también de la aventura total. La información corrió como la pólvora por todo Norteamérica en lo que se hizo famosa como la fiebre del oro o también la carrera del oro (Gold rush). Recordad esas películas del oeste donde aparecen los buscadores ciegos de codicia y de furia. Para muchos de los emigrantes perdidos en el nuevo mundo fue una oportunidad salir con lo puesto y lanzarse a la gran aventura. Hay que pensar que el viaje solía empezar en California y terminaba en el Norte de Canadá, que es mucho Norte, mezclando viaje en barco y gran caminata cargado con todo tipo de enseres por caminos inexplorados y llenos de peligros y de frío. Más adelante no se debía  tomar a la ligera la correspondiente navegación en barcaza por el Yukon hasta Dawson City.







De toda la ruta uno de los tramos  más concurridos y difíciles por el efecto embudo,  era el paso del Chilkoot, montaña que está a mil metros sobre el nivel del mar y cuya senda comienza en la ciudad de Dyea (Alaska). El recorrido no era  muy largo, unos 27 kms y el desnivel nada del otro mundo, el kilómetro de subida. Sucede que en la cima de la montaña se encuentra la frontera con Canadá y a los canadienses no les hacía ninguna gracia que el personal se metiera en esas tierras a la buena de dios y  exigían, para cruzar al otro lado, llevar víveres que garantizaran la supervivencia durante un año. Todo el contenido estaba reglamentado y revisado por la policía montada e incluía alimentos, ropa y mínima equipación, pero nada de armas. El inconveniente es que los primeros años no había caminos ni animales de carga que lo transportaran. Además el peso que debían transportar era superior a los 120 kilos por persona. Llenos de ilusiones y codicia. El recorrido había que hacerlo varias veces hasta poder transportar toda la carga. Si se lograba pasar, comenzaba una cuesta abajo y más de 1000 kilómetros hasta llegar al destino supuestamente civilizado, Dawson City y aproximadamente un mes para poder hacerlo.





El apogeo de la temporada llegaba  al comienzo de la primavera, pero el primer año, 1897 y el siguiente,  se aventuraron en el mes de Septiembre para intentar llegar al rio Klondike antes de que  el invierno se echara encima. Era la lucha del hombre contra las estaciones. Las fotografías son de estas primeras expediciones donde cada buscador  se jugaba la vida por el frío, por el peso, por las avalanchas, por su propia mala salud. Era literalmente una carrera por la vida. Supongo que los que hacéis carreras de montaña veréis reflejados vuestros orígenes en esa gente cuya única motivación era hacerse ricos. Jack London hizo esta ruta y sobrevivió pero no tuvo suerte. Sus experiencias se pueden leer en el libro de relatos “Aventuras del Gran Norte”

Entre 1897 y 1899 más de cien mil personas intentaron llegar al Klondike y solo un tercio llego a su destino. De ellas se estima que alrededor de cuatro mil encontraron algo de oro pero muy pocas se enriquecieron. Algunos lo perdieron por su mala cabeza y volvieron a intentarlo. Otras acabaron hasta el gorro.

Más información en “El  río de la luz” de Javier Reverte. 




sábado, 4 de junio de 2011

Simoncelli




Ha hablado:
"Tengo que pensar más"

Ni me gustan las carreras de motos ni de coches, pero me ha hecho mucha gracia el titular de la noticia y la cara del personaje del que desconocía su existencia. Parece que se está haciendo famoso por sus maniobras temerarias al estilo Ayrton Senna pero en motos. Dicen que su especialidad es mandar a la enfermería a más de un colega. Cuidado si os encontráis con él en alguna carrera popular, cosa improbable, no os suelte una patada que, que ...


viernes, 3 de junio de 2011

Próximas aventuras ...

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...Si el cuerpo lo permite, claro.


El caso es que tenía un plan para estos meses. Me había propuesto correr una serie de medias maratones por  provincias aledañas a Madrid. El mes de Mayo pensaba haber ido a Ávila, el mes siguiente a Burgos, en Julio al Burgo de Osma y en Septiembre la media de Soria que cambia de horario. Una especie de gira por las ciudades del románico con encontronazo de la zapatilla sobre la piedra. Las cuatro medias tienen una serie de cosas en común. Pocos carreristas, poca o ninguna animación, y todas ellas tienen dificultades. Unas por su orografía, otra  por el calor y la otra, la de Soria  por todo seguramente.  Todo esto para que no haya duda sobre la posibilidad de mejorar marca en caso de que exista tal inquietud. No hay posibilidad de mejora.

Por otra parte no deja de haber un gran contraste entre las carreras multitudinarias y ultra patrocinadas, dicho sea sin ánimo de ofender, y estas otras donde el anunciante es el carnicero o tabernero y la puerta de llegada o salida se transforma de mega globo hinchado con aire a presión, a  pancarta sujeta a balcón y rama de árbol.

Son carreras de alrededor de 500 participantes y donde el tiempo del corredor intermedio suele oscilar entre 1h35’ – 1h40’’. Hay mucho nivel. Es cosa sabida que el número de carreristas es inversamente proporcional a la velocidad promedio que se alcanza. A menos carreristas, más velocidad. Esto quiere decir que dado mi nivel, da igual que sea bueno o regular,  voy a estar durante toda la carrera en el furgón de cola sin discusión y desde esa posición y desde esa soledad compruebo todo lo que me queda por mejorar.

Total que, si me encuentro presentable estaré en el Burgo de Osma con Jan, que cada vez va más deprisa,  el 9 de Julio a las 19:30.


lunes, 30 de mayo de 2011

Carrera Liberty - 2011






Lo cierto es que no tenía intención de correr. Desde que salí del hospital he mantenido un cierto nivel de actividad física, digamos que salir tres días a la semana a razón de 10 kms por día y con la pastilla antivértigos en el bolsillos por si la cabeza se va de revoluciones. Es curioso esto de tener algo fuera de lo normal  y no saber la causa. Más que curioso inquieta el no saber en que momento o bajo que circunstancias se puede repetir el chungo. Parece que no es grave y el médico no es que me haya desaconsejado correr, si no que insiste en la necesidad de hacerlo, si bien retomándolo de a poco. Bueno, es lo que estoy haciendo.

Durante estos días he estado desconectado del mundo de las carreras pero el Sábado un vecino me preguntó que si me iba a presentar a la carrera Liberty. Esa carrera multitudinaria de 10 Kms que se celebra en Madrid con salida y llegada en el Palacio de los Deportes y que he corrido las dos últimas ediciones. Le dije que ni me había enterado y le conté mi caso. El Palacio me queda a quince minutos de casa yendo al trote. Sí, demasiado cerca.  La mañana del Domingo tenía previsto correr  por la Fuente del Berro los diez kms de rigor y pensaba salir sobre las nueve y media. Sin embargo nada más despertarme y eso ocurrió a las ocho y cuarto, sentí la llamada de lo salvaje o de Filípides y en cierto modo también de lo irresponsable. Me puse el traje de carrerista y de incógnito fui al trote hasta la salida donde con diez minutos de antelación,  llegué para hacer el rodaje acompañado de diez mil personas. Por supuesto sin dorsal.  No le di mayor importancia a lo del dorsal.

Al principio cumplí los pronósticos en lo del rodaje y  seis kilómetros más adelante me vine arriba e incluso me animé a poner un poco de ritmillo. Acabé en 50’12’’ razonablemente bien. Al cruzar el arco busqué una salida de tapadillo por una de las vallas donde  nos juntamos en la calle Goya unos cuantos “sin dorsales”. Al salir del caudal humano de la carrera,  en dos minutos y al doblar una esquina me encontré la calzada vacía como si nada hubiera ocurrido. Busqué un chino, me compré una botella de agua de litro y medio y un poco más tarde y cuando había dejado de sudar me metí a un bar y desayuné como un general. Supuesto que los generales desayunan como yo esta mañana.

Luego llegué a casa donde me estaba esperando la jefa. Tuve que dar algunas explicaciones. Pero esa ya es otra  historia.


sábado, 21 de mayo de 2011

Vértigos 5





Del hospital he salido mejor que como entré. De salud he mejorado algo pero como experiencia vital ha resultado ser todo un hallazgo y he perfeccionado cosas que ya sabía y aprendido otras de las que solo había oído hablar. Esto ha sido posible gracias a las personas que he conocido y que tienen en común una visión optimista y sensacional de la vida o del paso del tiempo o como queramos llamarlo. 

Ennumero una lista de propiedades y de personas.

  • Aventura y Velocidad




Felipe ha sido compañero de habitación y de aventuras por los pasillos del hospital. Cuando le urgía la necesidad de echarse un cigarrito era necesario sortear la mirada del personal sanitario para poder llegar a la calle.  También tenía peligro de derrumbamientos y juntos podíamos apoyarnos el uno en el otro sin miedo a caernos. Además es rápido. Regenta el Hostal Ginebra que tiene pasillo de cincuenta metros de largo y se ha dado el caso de que algún huésped ha intentado marcharse a la carrera sin pagar. En vano claro. Esa experiencia  sirvió para que pudiera marcar un ritmo ligero en la ruta hasta la unidad de cirugía de tórax. Todo un carácter.


  • Experiencia de la vida




Gregorio tiene más años que todos nosotros juntos y seguramente también más ganas de vivir. Sobrevivió a dos años de mili, tres de guerra y dos más de propina en campo de trabajo "por rojo". También a la posguerra. El otro día sobrevivió a una compleja operación con el corazón al 50% a  la que entró contando chistes y salió de la misma forma. Tres días después le dieron el alta. Compartí con él la primera noche de hotel. De mayor quiero ser como Gregorio.


  • Tecnología


Cristina. Dada mi natural torpeza para manejarme con telefonillos y materiales tecnológicos me asesoró sobre la antigualla de teclado electrónico que estaba utilizando, y su novio Raul  instaló uno nuevo que me permitiera escribir tres líneas en menos de una hora. Esto sin duda fue un hallazgo.


  • Resistencia



Pedro  "Iowa". Legionario paracaidista y maratoniano. Entre sus logros se cuentan correr un maratón en menos de tres horas y recorrer ochenta kilómetros cargado con todos los trastos militares, fusil incluido y no sé si también el paracaídas. Todo en once horas. Ahora no hace deporte porque no le da la gana pero podría hacerlo si quisiera.


Y por supuesto:


Marisol

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