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domingo, 21 de agosto de 2011

Ignacio Ara




Soria siempre me ha parecido un  sitio remoto visto desde Madrid. Tan lejos de Madrid como de Austin, Texas. Miras el mapa y te das cuenta que desde Madrid  tiras una piedra y casi llegas a la linde del pueblo de Judes. 

Anduve en la exposición antológica de fotografía de Santos Yubero que se me escapó cuando la estrenaron en Madrid con picadores. La vi en Soria en la sala de exposiciones en lo que antes era el banco de España. Estuve más de una hora con Nati y el Guille en sesión de vermouth o sea, de doce a dos y no entró ni dios y dudo que estuviera dentro. No sé si a los runners os va mucho esto del boxeo. De la fotografía me consta que sois aficionados de rumbo.  La exposición es cojonuda. Refleja la España desde los años treinta hasta los sesenta haciendo hincapié en la postguerra. Parece mentira dónde estábamos hace cincuenta años. Hay tanta distancia desde el ahora hasta los cincuenta, como desde los cincuenta hasta la sima de la gran Dolina en la era de los cromañones. Esto dicho a ojo y sin calibrar muy bien las fechas. Y eso que estamos en crisis.

El hecho de sacar a este tiarrón llamado Ignacio Ara tiene tres motivos, la foto en  sí, el ser uno de los mejores boxeadores de España de todos los tiempos y también porque una vez retirado fue el mentor deportivo de mi tío Antonio del que uno de estos días contaré su historia.

Ara fue campeón de Europa  del peso medio en 1932. Ningún español ha vuelto a repetir título en esta categoría.  Obedecía al canon de fino estilista y era apodado “El Catedrático”. Libró tres encarnizados combates por el campeonato del mundo con el héroe de época llamado Marcel Thil. Perdió los tres. Dicen que el veredicto del primero fue erróneo.  El último se disputó en la plaza de toros de Las Ventas en 1935 ante  30.000 espectadores la gran mayoría de los cuales vio la pelea de pie. Hubo una época en la que los combates de boxeo y los partidos de fútbol se veían de pie. Disputó casi trescientos combates de profesional. Murió en Buenos Aires en 1977. Está enterrado en el cementerio de La  Chacarita muy cerca de Gardel y Bonavena.

lunes, 8 de agosto de 2011

VI Cross de Alconaba, Crónica


Estos carreristas sedientos de kilómetros y de agua amarilla con espuma, son mis primos Alberto y Goyo. Es difícil pillarles en alguna carrera que se dispute fuera de Soria o la provincia y pertenecen a ese selecto género de runners autóctonos que van muy rápido y que tienen como objetivo pasarlo bien a pesar de lo cual pueden bajar de 1h 40’ en una media, tomarse  unas cervezas al acabar  y  comerse un jabalí  después. Menos mal que el Sábado no había ninguno a mano porque es carne indigesta y estamos fuera de temporada. Los perdí de vista en la salida.
Esta de Alconaba tiene categoría de cross, no de carrera a secas y de eso me enteré al finalizar la prueba porque en la camiseta que nos dieron ponía VI Cross Popular de Alconaba. En la foto aparece pero hay que agudizar la vista.   Nos dimos cita más de doscientos carreristas. Me habían comentado que había mucho nivel.  Cómo será la cosa que un colega de Goyo, Iván, hizo 1h 34’ en la pasada Media del Burgo, solo corre en verano  y dice que lo suyo es el tiro con arco.
A las ocho menos cuarto de la tarde se dió la salida. Buena temperatura. Me situé al final y me dispuse a dar las tres vueltas de dos kilómetros para completar los seis kilómetros totales de la prueba. Parecía fácil. Además llano.


Sucede que Alconaba es  pueblo  pequeño y a doscientos metros de la salida nos encontramos en pleno campo. Al paso por el primer kilómetro nos dieron el primer avituallamiento y habíamos pisado por tres tipos de superficie diferente, el siguiente kilómetro lo dibujaban dos rectas que formaban entre sí un ángulo recto y que daban acceso al pueblo, donde había más agua y el primer paso por meta.  En esa primera vuelta pensé que aquello era  un grandes éxitos de suelos, a saber, de  asfalto, hormigón, camino de polvo, camino con guijarros, camino con pedruscos, algunos lisos, otros con abundancia de baches, rastrojos por supuesto. El viento pegó a sus anchas y levantaba nubes de polvo del camino y de los campos de cereales aledaños. Algunos lo pasaron mal de la respiración otros se pusieron a estornudar. Son estampas carreriles.
Total que en medio del ajetreo previo a la carrera no calculé bien el ritmo y la última vuelta se me hizo  larga y acabé contando los baches que faltaban hasta la meta, pero al tratarse de un cross  no vamos a querer  asfalto, para qué. Hice 28’ 50’’. Me quedé de los últimos.
Sobre la organización y sobre el vecindario del pueblo qué decir, avituallamiento cada kilómetro, carreteras cortadas al tráfico, bolsa con todo un poco, medalla para  los chavales, camisetas para todos. …. Y el precio de la inscripción 0€.  Darles la enhorabuena y las gracias.
Debo mencionar a Eugenia a quien se puede ver en la foto con gafas,  que  hubiera podido ganar en la categoría de  mayores de cien años pero se olvidó el traje de correr  jajaja,  cosas de la edad.

viernes, 5 de agosto de 2011

Carrera Popular Alconaba / Media Maratón Alcalá del Moncayo


Al entrar en modo carrerístico “on” llegan tentaciones de carreras veraniegas de todo tipo para las cuales hace falta tener la cabeza fría y las piernas en su sitio y ser capaz de tomar una decisión coherente. Al estar este fin de semana en Soria me he enterado de la organización de dos carreras fundamentales a la par que caseras y con muy escasa participación.




La primera de ellas es la Media Maratón de Alcalá del Moncayo. Carrera de cuya existencia me enteré hace unos meses pero que dadas las fechas me parece una osadía el solo hecho de pensar en presentarme con un día de entrenamiento. Barbaridades mayores se han hecho. El año pasado se presentaron setenta y un  carreristas y parece ser que los primeros ocho kilómetros deben ser de una categoría extraordinaria ascendiendo por las estribaciones del Moncayo. Y por supuesto que debe ser carrera dura y recomendable con ese punto de aventura que tanto nos gusta.





El otro festejo, a diez kilómetros de la capital, es la Carrera Popular de Alconaba. Pueblo al que pese a la proximidad de la capital no he ido en mi vida ni siquiera con  motivo de sus fiestas patronales. Hace tres días me enteré de que el próximo Sábado organizan la carrera popular con distancia de 6 Kms. Al ser carrera a la que es posible apuntarse hasta unos minutos antes de la salida y al ser la tentación muy grande, cabe la posibilidad  de que me presente el Sábado a dar las tres vueltas de dos kilómetros. Es la sexta edición y me consta que el pueblo se vuelca en el evento.

Mención aparte merece el cartel de la carrera. En estos tiempos que vivimos pletóricos de diseño y retoque fotográfico, también de crisis,  mis paisanos de Alconaba han sacado un cartel en crudo, dejando aun lado la parte más “cool” del lugar y centrándose en lo esencial, en el tema. Este cartel no representa una carrera sino la carrera misma, sin retoques.

jueves, 4 de agosto de 2011

Desperezamiento

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Bueno,  la época de relax carrerístico ha terminado. Después de  tres semanas sin hacer prácticamente nada de ejercicio el cuerpo pide un poco de vidilla. Me estoy desperezando. Esta tarde he vuelto a corretear por el parque haciendo unos cochineros por valor de cuarenta y cinco minutos, acompañado de abdominales y estiramientos variados. La sensación de acartonamiento es considerable. Entre los estragos causados por el reposo se encuentra el engorde y la falta de mesura. Durante estos últimos dos meses he agarrado tres kilos debido a la fiereza con la que estoy atacando las orejas a la plancha o la patata brava que por supuesto debe picar en su justa medida. Todo ello libre de mala conciencia.


El objetivo a corto plazo y por llamarlo de alguna manera es correr la Media Maratón de Soria que se celebrará el 10 de Septiembre y con presentarme ya me doy por satisfecho. El hecho de presentarme indicará intención de terminar. Tendré también que decidir  si  me presento a alguna maratona en Noviembre o Diciembre.  Todo esto dicho así  sin mucha reflexión dado el cuerpo me tiene que pasar el informe de su estado físico durante los próximos días.

viernes, 29 de julio de 2011

Unidimensional






Esta es una observación de perogrullo pero la vida en una carrera sea del tipo que sea es unidimensional y si me apuras solo tiene media dimensión.. No digo que el trazado lo sea que ya se sabe que no, pero la vida en la carrera sí lo es. No hay anchura, ni altura, salvo que uno se caiga por un barranco todo es ir hacia delante siguiendo una ruta preestablecida. A veces es posible ir hacia atrás en pendiente pronunciada pero no sería algo a propósito. Esto se ve muy bien en una retransmisión ciclista. Si hay que repostar, los ciclistas se descuelgan hacia el final del grupo  y cogen el avituallamiento o en su defecto algún compañero se lo reparte. Si hay que comentar algo con el director del equipo, pues se espera que llegue el director, siempre siguiendo la línea que dibujan los corredores. En las carreras a pie pasa lo mismo. Es posible desviarse ligeramente para coger agua, para que nos echen algún producto liberador  de músculos, para lo que sea pero no es una desviación significativa salvo que se decida abandonar en cuyo caso se vuelve a las tres dimensiones habituales, a la normalidad.

Esa media dimensión no se puede separar del tiempo que también va hacia delante con nosotros y que no se separa, como nosotros podemos separarnos de nuestra única dimensión. Todo esto no deja de ser una ilusión, como nuestra vida fuera de las carreras en tres dimensiones. Bueno, ahora se dice en 3D.


martes, 26 de julio de 2011

Rictus





Estos días pasados me he fijando en las caras de los ciclistas del Tour. Lo cierto es que no es mucho fijarse, la televisión nos muestra los pequeños gestos, el rictus de dolor, el agotamiento extremo del que va resistiendo el tirón del grupo y no creo equivocarme al decir que el hecho de ver al otro en pleno esfuerzo forma parte del espectáculo tanto o más que la de ver ganar al ciclista de la tierra o constatar que ese otro que tiene cara de mal bicho se ha desfondado a un kilómetro de la meta. Ver a los demás en pleno esfuerzo es un espectáculo y también lo es el constatar que a veces la fatiga llega al umbral y el deportista debe resistir en medio de la gran pájara o muro, según que el deporte sea ciclismo o carrerismo. No nos es indiferente el sufrimiento ajeno en el deporte. De hecho nos atrae y también atrae a la publicidad. Curiosa mezcla esta, de esfuerzo y publicidad. En la foto el rictus de Thomas Voeckler que ha sido de lo más publicitado de la carrera. Menos mal que nosotros estamos ahí para verlo todo.


sábado, 23 de julio de 2011

Ganar






Aunque  no estoy entrenando, este mes de Julio me está dejando para el arrastre. Por las tardes termino de comer y  lo normal es que me ponga a ver el Tour de Francia. Lo normal es que me quede dormido como un leño. Sin embargo llevo tres días insomne de siesta  y eso me está pasando factura. La culpa la tienen la emoción de las etapas alpinas. También porque somatizo la ascensión de tanto puerto y de tanta cuesta descomunal y se me contagia el agotamiento de  los Schlek,  Voeckler, Sánchez,….

Ayer tocó la etapa del Alpe D’huez. Contador va y se escapa en el kilómetro diez y se tira noventa kilómetros dando arreones. La recompensa a tanto esfuerzo es quedar tercero y la admiración general. En la entrevista que le hacen a continuación manifiesta que atacó tan pronto porque que su única motivación al presentarse a una carrera es ganar. Todo lo demás carece de importancia, las etapas los premios intermedios, la fatiga… o quedar el primero o nada. Me vino a las mientes  el recordatorio que daban por megafonía en la comida del Maratón de Madrid del año pasado en la que decían que precaución en una carrera tan larga debíamos llevar todos, pero especialmente los que nos presentábamos por primera vez, que teníamos que ajustar el ritmo a la baja y que en caso de duda debíamos parar, etc. y que debíamos tener claro que la inmensa mayoría de los corredores que nos presentábamos ni habíamos ganado ni íbamos a ganar una carrera.

Una cosa es la competitividad de quien se sabe competitivo, la otra somos el común de los mortales. Y la fatiga a lo mejor es la misma en ambos casos.