Seguidores

sábado, 8 de mayo de 2010

Herb Ellis. Del ritmo

En las últimas entradas al blog he escrito con cierta frecuencia la palabra ritmo. No es algo intencionado. Supongo que tendrá relación con la afición de poner una pierna delante de la otra y repetir la secuencia durante un rato. Sin embargo no me considero una persona que transmita esa cualidad. Se puede decir que soy arrítmico. No obstante, a veces creo ser capaz de percibirlo en determinadas disciplinas, en la música, en algunos músicos.

El pasado 30 de Marzo murió el guitarrista Herb Ellis. Se hizo famoso entre los años 1953-1958 por ser uno de los componentes del maravilloso Oscar Peterson Trio. Los integrantes eran el propio Peterson al piano, Ray Brown al contrabajo y Ellis a la guitarra. Recuerdo el descubrimiento que supuso escucharlos por primera vez en un programa de radio que presentaba Juan Claudio Cifuentes. En los años cincuenta era extraño encontrar un blanco en un grupo de negros. Y su estilo era totalmente negro, tocaba a lo Charlie Christian. Posteriormente escuché algunos de sus discos y todavía recuerdo ese ritmo endiablado de notas que salían de esos, solo tres, instrumentos.

No escucho música mientras corro. Si lo hiciera, no podría faltar Herb Ellis ni el trío de Oscar Peterson.


miércoles, 5 de mayo de 2010

Murakami - Del correr


Del libro “De qué hablo cuando hablo de correr”

Esto es un éxito editorial que va a hacer que salga a correr hasta mis vecinas de setenta años. Es lo nunca visto. Es un superventas carreril.Sin embargo el libro no habla solamente sobre el correr sino sobre lo que opina Murakami de la vida utilizando como tema literario el correr. No el correr como meta, sino el correr como medio, como camino.

Me siento próximo al punto de vista de Murakami pero todavía me siento más próximo a su forma de contar, a su ritmo narrativo. Personalmente Murakami me convence independientemente de lo que hable. Estoy de acuerdo con él más por la forma y por el ritmo de lo que cuenta que por el fondo. Y hubiera sentido esa cercanía aunque sacara un addendum con todas las estadísticas de sus entrenamientos.

Una de los pensamientos que suscribo sin remisión es:
“A veces podemos aprender que lo que de veras da calidad a la vida no se encuentra en cosas fijas e inmóviles, como los resultados, las cifras o las clasificaciones, sino que se halle inestable, en nuestros propios actos.”

Y ya puestos a comentar, decir que el título de esta obra hace referencia a otro título, “De que hablamos cuando hablamos de amor” de Raymond Carver del que Murakami es un admirador y del que sospecho que comparte con él el ritmo de cómo contar cosas, más que la temática en sí. Léanse ambas y sorpréndanse.

Jaal

lunes, 3 de mayo de 2010

Entrenamiento entre gigantes



El sábado estaba en el pueblo y tocaba entrenamiento. No tuve más remedio que salir a las 6 de la tarde -No hay problema, hoy el cielo está nublado-

El principio fue muy bueno, soplaba el viento y se agradecía... Pero 10-15 minutos después las nubes se dispersaron y "Lorenzo" empezó a "apretar" de lo lindo.

Recorrí la sierra luchando contra los gigantes y capeando el temporal.
Llevaba mi propio corcel, mi perra Xena.
Ella salió de mi casa tirando de mi, estaba ansiosa por correr por el campo. Iba por delante de mi para defenderme.
Acabe tirando yo de ella, pobrecita! Fui todo el camino imaginando lo que ella "pensaría", y por qué sigo corriendo si no puedo más? quiero agua...

No volveré a salir tan pronto porque me encanta ir con ella y echar carreras... siempre me gana.

Os dejo una foto de recuerdo de la sierra de los molinos de mi pueblo. Ya estaba un poco lejos.
Al final, ganamos la batalla.

Nat

Resumiendo el Mapoma:


Como bien comentó Jaal en su crónica, al final todos conseguimos nuestro propósito y es que la estrategia no nos falló.

Al pensar en el mapoma, recuerdo muchos momentos:

La despedida de los chicos en el Paseo de Recoletos.

La aparición de Gebrselassie bajando la Castellana, yo estaba en el km 3 y él pasado el 6... recuerdo mi expresión cuando lo vi: "¡Joder!" increíble...

La despedida tan emotiva entre los maratonianos y los "10-kilometreros" en la calle Rafael Salgado. Una mezcla entre silencio, el sonido de las zapatillas y un cálido aplauso animándonos los unos a los otros, aunque todos sabíamos quién necesitaba más los ánimos. Tuve que contener las lágrimas, si llego a ir junto con los runners alguna se me habría escapado :D

La cuesta de Concha Espina, muy dura! y la entrada en meta.

No se me olvida la cuesta de la casa de campo en el metro de Lago cuando vi aparecer a los chicos. Ni los nervios mientras los esperaba en Atocha, me preguntaba si habría llegado tarde.
Me encantó acabar los últimos 3km con Jaime, me hizo mucha ilusión. Después de eso no volví a estirar y a la semana siguiente mis muslos me echaron la bronca.

Muchas gracias a los Runners Jaime y Oscar, a Carlos y a Dani por todos los ánimos que me dieron.

Aún me queda mucho camino por recorrer, y mucho que entrenar, pero espero poder llegar algún día a completar un maratón.

Enhorabuena a todos los que lo consiguieron y también a los que lo intentaron!

Nat

Dualidad mente-cuerpo

Me levanté ayer domingo y fui a darles los buenos días a las zapatillas de correr. Hacía una semana que no nos veíamos. Desde la maratona. Había quedado con Oscar en La Fuente del Berro, volvíamos al hogar. La idea era hacer 10kms totalmente llanos, al trote. Al principio fuimos bien. Posteriormente comenzó a oírse un murmullo. Hacía el kilómetro cinco el murmullo se hizo audible, decía claramente:

- Pedazo de cabroneeeeeeeeesss !!!!!!!!!!!!.

- ¿Eh? Quien habla.

Miramos a un sitio y otro pero no había nadie. Algún perro suelto. Nuestro amigo el vagabundo. Gente educada.

En el kilómetro ocho aquello era atronador.

- Otra vez nooooo !!!!!!!!

Caímos en la cuenta.

- Dice mi suegra que el cuerpo es muy perro

- Si. Va a ser que se han acostumbrado a la buena vida.

- Eso va a ser.

- Mejor hacemos doce kilómetros para que no protesten.

- Venga !!!!

Posteriormente se hizo el silencio.

(No conocemos de nada a la moza de la foto que ilustra esta entrada)

Jaal

domingo, 2 de mayo de 2010

Maratón - Animismo

Otra de las características que se le suele atribuir al maratón es el animismo . Es una distancia a la que algunos cronistas le otorgan la capacidad de tener alma que es lo que, grosso modo, se entiende por animismo. Algo así como tener vida propia. O sea, si corres treinta y dos kilómetros pues has corrido treinta y dos kilómetros y ya está, si corres una de diez pues lo mismo. Ahora bien, si llegas a la distancia de 42km y 195 mts cuidado, eso es un maratón y a partir de ese momento estás a merced de un fulano caprichoso y justiciero que te insulta o desafía dependiendo del momento. Por ejemplo referido al Mapoma, he leído cosas al estilo, “sed de venganza del Mapoma”, “el Mapoma te pone en su sitio”, “que si Mapoma no perdona la falta de entrenamiento” (ya atribuímos la capacidad de ejercitar discriminaciones éticas), “me cito con Mapoma el año que viene”. Incluso dentro de este género, cada uno de ellos representa una categoría aparte. No es lo mismo Mapoma que NYC que Berlín. Cada uno se rige por códigos diferentes aunque parecidos.

Lo cual me da a pensar que si esto ocurre para una distancia qué no ocurrirá para conceptos algo más complejos pero tan medibles como la distancia vease producto interior bruto, calidad de vida, inflación, balanza de pagos. Cualquiera de estos elementos anímicos nos puede tumbar. Tienen vida propia y nos juzgan.

Que alguien se apiade de nosotros.

Jaal

sábado, 1 de mayo de 2010

Maratón - Transfigurations

He leído por internet algunas crónicas sobre la experiencia de correr el maratón de Madrid o de cualquier otro sitio. Por lo visto a algunos la experiencia les ha cambiado hasta la forma de ser. Algo así como una transfiguración. Sales de Recoletos a las nueve de la mañana y llegas al Retiro y se ha obrado el milagro. Eres otra persona. Después de subir el Paseo de las Acacias las cosas no se ven de la misma manera. Yo también necesito creer, pero es que no hay manera. Durante esta semana me ha costado el mismo esfuerzo levantarme para ir a trabajar o para limpiar la cocina o para hacer las camas. Yo sabía que corriendo una maratona estas cosas no se iban a hacer solas, pero pensaba que dada mi iniciación en la religión de Filípides estas tareas domésticas las iba a hacer como si nada. No se ha obrado el milagro. Todo sigue igual. ¿Pero entonces, donde está la gracia? Cada uno tenemos nuestra versión. En mi caso el único cambio que he observado después de la maratona es que estoy más moreno.

Ah! Y he de decir que me costó más esfuerzo dejar de fumar.

La imagen que ilustra esta entrada es de Dani. Es una imagen que merece ganar el concurso fotográfico. Muestra a un demiurgo de las Highlands transfigurando a un corredor en el pasado Mapoma.

Gracias Dani.

Jaal