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viernes, 29 de enero de 2010

La cara de las zapatillas


Hoy precisamente fui a coger mis zapatillas de estar en casa y vi que una de ellas tenía cara. Y lo peor de todo era que encima de la cara, había pintado un gato. Creí que esa cara con el gato era una maldición porque el otro día fui también a cogerlas y la cara con el gato no estaba. Estaba de los nervios. Si a la zapatilla le sale una cara, a la televisión le terminarán saliendo escarabajos.
-¿Cuál será mi destino? -dije. -Será mejor que esté alerta por si hay una maldición en casa. Si mis consecuencias son maldiciones pensé que sería mejor tirarlas a la basura y eso hice. Las cogí y las tiré a la basura. Pero ocurrió una cosa inexplicable: Fui al cuarto de baño y allí estaban. Mejor pensé que estaría mejor tirarlas por la ventana. Las tiré por la ventana y de repente oí una voz.
-Vete con el demonio, es decir conmigo Ja, ja, ja, ja -dijo la cara de la zapatilla. De pronto vi que tenía una maldición. El otro día toqué al perro del vecino. Puede que él tuviese la maldición y me la contagiara. A partir de ahora, voy a recomendar a todo el mundo que no toque a perros con maldiciones.

Galgarabel.



martes, 26 de enero de 2010

Media maratón Getafe 2010 (Impresiones)


La cafetería del estadio Juan de la Cierva está bien surtida. Hay todo tipo de bebidas, licores, bocadillos, bolsas de patatas fritas y más. Desde allí se ve el campo de rugby y se nota que el buen funcionamiento de la cafetería depende de la habitual presencia de los aficionados a este deporte. Un vez al año llegan los carreristas de la media maratón y también hacen uso del estadio. No solo de la pista de atletismo. Igual te puedes comer unos bocadillos de panceta que tomar unos cafeses que unos tes, no había te verde que es lo que demandaban unos carreristas que estaban al lado de los runners de la Elipa mientras daban cuenta del cafeto.

- La panceta la dejamos para después de la carrera
- ¡ Mejor unos callos!

La salida de la media, que es cuesta abajo, se hace a toda velocidad. Al menos a los runners de la Elipa así se lo parece, de modo que para no contagiarse de esté frenesí adoptaron un ritmo trotón desde el principio, tanto, que detrás de ellos solo se veía una moto de la organización y la estela vacía que habían dejado los casi tres mil corredores.

Hacia el primer kilómetro sucede la primera caída al pisar un carrerista el bordillo o rebaje de calzada. Menos mal que al ser de los últimos no hubo sustos ni pisotones y además los de la ambulancia estaban por allí cerca. El paso por el primer kilómetro fue a cinco treinta y uno.

- Vamos a dosificar que esto es muy largo.

Y se pusieron a un ritmo más próximo a cinco cuarenta y cinco que otra cosa. Algunos a este ritmo se hubieran podido echar una siestecita o tomarse algo.

Se puede decir que la media de Getafe es prácticamente llana con alguna leve inclinación más propia de canto de acera que de dificultad en sí, de modo que una vez cogido el ritmo, los kilómetros caían sin prisa, lentamente. Los primeros diez kilómetros pasaron en cincuenta y siete minutos.

- ¿Cómo vas?
- Bien, bien.

La segunda vuelta, con el cuerpo más entonado y teniendo la impresión de poder con la distancia, de poder llegar quiero decir, fueron aligerando el cuerpo, cogiendo ritmo y la segunda vuelta pasó más rápida que la anterior. Se sabe que el hecho de ir más rápido no implica que el tiempo pase más deprisa. Puede suceder lo contrario.

Hacia el kilómetro diecisiete, tramo que se pasa por el centro del pueblo, los getafeños que se levantan para ir a misa o para tomarse el aperitivo dominical se encuentran de repente con la marabunta. Alguno incluso pretende dar el paseo matinal por la calle principal como si nada y contra corriente.

- ¿Bajamos el ritmo?
- Vamos a aguantar que esto se acaba.

Un poco más adelante nos encontramos con la ultima recta, curva a la derecha, bajada, entrada al estadio y llegada. Total menos de dos horas.

Había mucha gente en la zona habilitada para quitarse el cacharrillo electrónico o chip . Mucha más que el año pasado cuando caía agua a cántaros. Los runners recogieron la bolsa de corredor. Una bolsa llena de cosas donde no había trofeo pero si camiseta. Se sentaron en la hierba para comerse una naranja y recogieron la mochila del guardarropa. Un poco más allá está la cafetería.

- ¿Una cerveza?
- Mejor en el barrio.

Desde allí se veía el podio que todavía estaba lleno de trofeos y sin estrenar (el de la foto).
Está bien esto de Getafe.

Jaal

lunes, 25 de enero de 2010

sábado, 23 de enero de 2010

¿Por qué correr la maratona?



Contestó un filósofo o teólogo o ambas cosas a la pregunta de

- "¿Qué es el tiempo?" - eso de

- "Si no me lo preguntas, lo sé, pero si me lo preguntas no lo se "
Pues eso mismo.

(El personaje histórico pudiera ser San Agustín, se admiten rectificaciones)

viernes, 22 de enero de 2010

Más sobre zapatillas

Unos días más tarde fui a comprobar que efectivamente hay escasez de zapatillas de mi número. Entré a una tienda de deportes fashion que está en la Gran Vía.

- Quería saber si tenéis zapatillas para correr de mi número.
- ¿Qué número?
- Cuarenta y cinco, arco alto, supino.
- Por la talla no hay problemas. Para supinadores creo que tenemos alguna con plantilla ligeramente elevada por el lateral

Y la joven que me atendió se dedicó a meter la mano en todas las zapatillas que había por allí para comprobar si había alguna para supinadores.

Finalmente decidió que no la encontraba, que no había. Le pregunté por alguna que tuviera buena amortiguación para una persona de ochenta kilos. Me dijo eso de:

- Lo del peso es un mito. Todas las zapatillas amortiguan igual independientemente del peso.
- ¿Pero algunas durarán más que otras? A más peso, el impacto es mayor y …
- Pues no creas porque bla, bla.

Y así continuamos hablando de nuestras cosas.
Cuidado con las lesiones.

jueves, 21 de enero de 2010

Compra de zapatillas

El sábado 9 de Enero día de San Eulogio de Córdoba, tocaba compra de zapatillas. Las actuales tienen un año. Ya está bien. Fuimos a una tienda especializada en calzado carreril.

- Venía a por unas zapatillas.
- Pues tienes muchas para elegir. ¿Qué número calzas? ¿Cómo las quieres? Color
- El cuarenta y cinco. Arco alto. Supino.
- No hay tantas de esas características. Voy a ver.

Al poco, el dependiente sale de lo que debe ser la puerta del almacén con un único par.
- Solo he encontrado estas.

Me las pruebo y me quedan pequeñas. Miro el precio, ciento cincuenta euros.
- Voy a seguir mirando.

Esta vez sale con dos pares, unas me siguen quedando pequeñas, las otras más o menos bien.
- Al ser talla grande los distribuidores nos mandan los pares contados. Y eso si nos mandan
- Bueno, un cuarenta y cinco tampoco es una cosa fuera de lo normal.
- Pues no nos envían. Para esto lo mejor es que nos lo digas con tiempo te las pedimos a Holanda y en quince días las tienes aquí.

Total que me llevé a casa unas pegasus que por lo que tengo entendido son las zapatillas más clásicas que se pueden encontrar. Precio ochenta y nueve euros. Colgadas de la pared había no menos cien modelos diferentes.

Una de las propiedades del carrerista actual es tener pie mayormente recoleto. Confío en que para el baloncesto no ocurra lo mismo.

La pintura del día son las botas de Van Gogh que según él pensaba tenían poderes milagrosos. Poco más o menos lo que nos hacen falta.