
- Si se le puede llamar así y comenzando el día de San Antonio Abad que es el 17 de Enero:
Así de escueto. Ya pediremos ayuda si eso.

Lo cierto es que el ambiente era sensacional. Minutos antes de que se diera la salida, comenzó a llover con cierta intensidad. La salida se hace al trantrán. Mejor, así vamos dosificando desde el principio. Se sube Concha Espina hacia Príncipe de Vergara. Escasez de luz por la calle. Será cosa que todavía no habían encendido las farolas o es que la lluvia lo estaba volviendo todo más oscuro. Durante ese tramo puedo, podemos, caer en cualquier momento, el suelo estaba húmedo y somos muchos, tantos que no puedes ver más allá de un metro a tu alrededor. Al llegar a
- ¡Pero si parece un trailer ese popular!.
Seguimos corriendo los kilómetros. No hay novedad hasta la avenida de Barcelona. Ahí la avenida estrecha al paseo y vuelta a la congestión carreril que ya prácticamente no abandonaremos hasta la llegada a la meta. Mientras tanto también cayó algo de granizo para macerar las carnes.
- Mejor, así dosificas.
- Efectivamente.
Al cruzar “El Puente”, el puente de Vallecas se entiende, suena el “Corre corre” de los Leño.Bien, bien. Llegada a la meta y más oscuridad. Es curioso pero todo lo que de luminoso tiene la salida, lo tiene de oscuro la llegada junto a ese parque donde definitivamente faltan bombillas o lámparas. Algo falta. Entrega de chips, avituallamiento, ropero y a quitarse el atuendo calado en plena acera. A ver dónde si no. Mientras me cambio, otra chaparrada
- Pero eso es para que no te relajes
- Será eso
Y al metro. Donde estaba colapsado el acceso porque somos muchos, porque seguimos siendo muchos y no podemos entrar a la vez. Y al guarda jurado le estaba cayendo una somanta de palos. Alguien siempre acaba pagando el pato.
- ¿Una cerveza Óscar?
- En el barrio o por Odonell
- Igual da.
Al año que viene más.
Los runners se presentaron en el acceso a la verja que delimitaba la zona de calentamiento destinada para los correteadores de menos de 50 minutos. Eran las cinco y media y había un gentío considerable junto al hueco de acceso. Estaban los tradicionales nerviosos, impulsivos, competitivos que tienen que pasar los primeros como sea, empujando, maldiciendo, como sea. En el agujero de acceso, solamente había un colega para supervisar que los carreristas tuvieran su correspondiente pulsera de acceso. Después de cinco minutos (a lo mejor fueron menos), la afición comenzó a silbar su impaciencia y al final como si de una becerrada se tratara, entramos todos en tropel, y algunos a la carrera sin que fuera controlado pulsera o colorín alguno.
- En el siguiente paso las miran.
-Ah bueno.
Llegas al siguiente control, el último, y ya estaba montado el mismo pifostio que antes. Otra vez silbidos, más empujones, las nubes que se veían amenazantes.
- Pero ¿ y las pulseras?
- Bien gracias, en la muñeca.
Un controlador por hueco de verja cuando de repente se le vienen encima mil o dos mil carreristas en manada.
Se comprende que somos muchos, que hay imponderables… Nada barra libre. Yo voy en muletas y me pongo el primero y ya está. El difunto “cojo manteca” hubiera podido salir en las primeras filas pongamos por caso.
- ¿Y de donde se sacó usted la papela-justificante, oiga?.
- Se la compré a un chino que la vendía con la película “Planet
- Hombre entonces no se queje.
- Ya.
Foto: http://www.carrascosafotografos.com/
Jaal